Hijos del Altísimo - http://www.altisimo.net -


Métodos de estudio bíblico

Estudie la Biblia por sí mismo

Contenido:
Por qué es necesario estudiar la Biblia personalmente
Fundamentos para una lectura fructífera de la Biblia
Algunos métodos del estudio bíblico:
-
Estudio bíblico devocional
-
Estudio bíblico panorámico
-
Estudio del contexto ("Introducción")
-
Estudio del significado de una palabra
-
Estudio temático
-
Estudio exegético
Unos principios de interpretación bíblica
Métodos erróneos de estudio bíblico

Por qué es necesario estudiar la Biblia personalmente

Dios quiere que leamos Su palabra

Es una capacidad importante de un discípulo del Señor Jesucristo, estudiar la Biblia por sí mismo. Al mismo tiempo en que las primeras partes de la Biblia fueron escritas (los cinco libros de Moisés), Dios exhortó a Su pueblo a guardar, recordar, leer y escudriñar estas palabras en sus familias:

"Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes ..." (Deuteronomio 6:6-7)

"Y cuando (el rey) se sienta sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra, para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel." (Deuteronomio 17:18-20)

"... cuando viniere todo Israel a presentarse delante del Señor tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman al Señor vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer al Señor vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais ..." (Deuteronomio 31:11-13)

- Esta medida fue necesaria porque en aquellos tiempos todavía no existía la imprenta, de manera que todos los libros tenían que copiarse a mano. Pero mientras el estado de la civilización todavía no permitía muchas comodidades a la gente común, solamente los ricos (como los reyes, vea la cita anterior) podían darse el lujo de dedicar su tiempo a copiar un libro entero, o a contratar a un escriba para hacer este trabajo. Por eso, la mayoría de la gente no poseían libros propios, y por tanto tenían que reunirse en un lugar donde alguien tenía el libro (por ejemplo los sacerdotes en el templo), y alguien tenía que leer el libro para todo el pueblo.
- Notamos que aquí no se trata de "predicar" al pueblo. Moisés (y los sacerdotes después de él) debían leer fielmente lo que estaba escrito, sin añadir nada de interpretación propia.

"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien." (Josué 1:7)

También en la iglesia del Nuevo Testamento, la lectura de las Sagradas Escrituras era importante. Las cartas de Pablo, tan pronto como llegaron a su destino, fueron copiadas y compartidas con otras iglesias. (Vea Colosenses 4:16.) Pablo exhorta a Timoteo que se ocupe en la lectura (1 Tim.4:13). En la introducción al libro de Apocalipsis dice el apóstol: "Bienventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas ..." (Apoc.1:3). En el libro de Hechos se llama "nobles" a los judíos de Berea porque no recibieron simplemente lo que les dijo Pablo, pero "escudriñando cada día la escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11).

La primera iglesia "perseveraba en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan, y en las oraciones" (Hechos 2:42). Ahora que los apóstoles ya no viven, ¿cómo podemos "perseverar en la enseñanza de los apóstoles"? - Existen básicamente dos respuestas a esta pregunta; yo las llamo la respuesta católica y la respuesta bíblica.
La respuesta católica dice que tenemos que escuchar las enseñanzas de los predicadores actuales, de los líderes de la iglesia, quienes actúan en lugar de los apóstoles hoy en día. La mayoría de las iglesias evangélicas también han adoptado esta respuesta católica y dicen que "cada semana hay que escuchar la palabra de Dios" (con lo que quieren decir, escuchar la enseñanza de su pastor), y que "la palabra del pastor es palabra de Dios". Pero esto equivale a enseñar la sucesión apostólica, lo cual no se puede fundamentar desde el Nuevo Testamento. Además conlleva el gran problema de que los predicadores de las diversas iglesias siempre añaden sus propias opiniones humanas a la palabra de Dios, de manera que a lo largo del tiempo se han acumulado muchas enseñanzas no bíblicas en las iglesias, tanto católicas como evangélicas.
La respuesta bíblica dice que es en la Biblia misma, en el Nuevo Testamento, donde tenemos la enseñanza auténtica de los apóstoles (y que a su vez se refieren constantemente al Antiguo Testamento). Estos son los libros y las cartas que los apóstoles originales escribieron para enseñar a la iglesia. Entonces, "perseverar en la enseñanza de los apóstoles" significa en primer lugar, regresar constantemente a las palabras auténticas de los apóstoles en la Biblia, escudriñarlas, y examinar todas las cosas según estas palabras auténticas inspiradas por Dios.

Dios quiere que sepamos examinar las enseñanzas que escuchamos, incluyendo las enseñanzas de nuestros propios líderes.

Existen diversas predicciones en el Nuevo Testamento, de que la iglesia cristiana iba a desviarse pronto detrás de falsos profetas y falsos maestros:

"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (...) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (Mateo 5:15-23)

"Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos." (Mateo 24:24)

"Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos." (Hechos 20:30)

Notemos que los apóstoles originales nunca llevaron a los discípulos "tras sí". No hicieron "discípulos de Pedro", "discípulos de Pablo" o "discípulos de Juan". (Vea también 1 Cor.1:10-15, 3:4-11.) Ellos hicieron discípulos de Jesucristo. Pero muchos maestros y líderes posteriores levantaron su propia organización, "su iglesia", y convirtieron a la gente en discípulos de ellos mismos.

"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios ..." (1 Tim.4:1)

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." (2 Tim.4:3-4)

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas..." (2 Pedro 2:1-3)

Estas profecías describen acertadamente el estado de la mayoría de las iglesias actuales. Están dominadas por maestros de determinadas corrientes teológicas y denominacionales, que intentan cada uno "arrastrar tras sí a los discípulos". Algunos predican la palabra de Dios no por motivos espirituales, sino "por avaricia", o sea por la ganancia financiera que adquieren con ello. Y la mayoría de los que se llaman cristianos, son discípulos de algún pastor o maestro, más que discípulos de Cristo. Pasan más tiempo escuchando prédicas y enseñanzas, que leyendo la Biblia por sí mismos. Pasan más tiempo recibiendo consejos y enseñanzas de hombres, que conversando a solas con Dios. Pero Dios no quiere que nos hagamos dependientes de líderes religiosos. Si alguien es un verdadero siervo de Dios, un cristiano espiritualmente maduro, entonces es bueno escuchar su consejo y honrar la autoridad espiritual que Dios le ha dado. Pero no debemos hacernos dependientes de ningún siervo de Dios, por más sabio que sea - y mucho menos de aquellas personalidades dominantes que guían las congregaciones según su propia manera autoritaria. (Un verdadero siervo de Dios no deseará que alguien se haga dependiente de él; siempre señalará hacia el Señor quien es el Único de quien debemos depender. Vea 2 Corintios 1:24.)

"Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres." (1 Corintios 7:23)

"Examinadlo todo; retened lo bueno." (1 Tesalonicenses 5:21)

"... transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis (ustedes mismos) cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Romanos 12:2)

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra." (2 Timoteo 3:16-17)

- "Hombres de Dios" son no solamente los líderes religiosos, los pastores, predicadores, "ministros" ... "hombre de Dios" es todo cristiano nacido de nuevo. Entonces le corresponde a todo cristiano, perfeccionarse y prepararse mediante la lectura personal de las Sagradas Escrituras.

Dios introduce en Su pueblo una cultura de lectura y escritura

En muchos lugares de América Latina se dice que "somos una cultura oral, no estamos acostumbrados a la lectura" - y hay cristianos que usan eso como una excusa para no leer la Biblia. Pero por más que eso sea cierto, eso no significa que este patrón cultural no pueda ser cambiado por cristianos que amen a su Señor lo suficientemente como para salirse de sus caminos acostumbrados. Mucha gente cambia sus costumbres culturales por razones mucho menos nobles, por algún beneficio económico o por alguna comodidad adicional. Por ejemplo, nunca escuché decir a alguien en la sierra peruana: "Somos una cultura rural, no podemos trasladarnos a una ciudad"; o: "Somos una cultura rural, no podemos usar automóviles ni computadoras." Al contrario, la gente cambia sus costumbres en estos aspectos porque consideran que eso les beneficia de alguna manera. Entonces, ¡cuánto más podemos cambiar nuestras costumbres culturales si es por causa de un mandamiento de Dios!

Dios decidió revelar y conservar Sus mandamientos y Su verdad en primer lugar mediante la palabra escrita - no mediante un clero de maestros autorizados; no mediante dibujos animados; no mediante una "tradición oral". Para algunos puede ser difícil entender por qué - particularmente para alguien que nació y creció en una cultura donde la escritura se considera como algo "extranjero". Pero ya que Dios ha decidido de esta manera, como cristianos nos corresponde aceptar y honrar esta decisión, dedicándonos a la lectura de Su palabra. Tribus indígenas en muchas partes del mundo recibieron su primer alfabeto en su propio idioma por parte de unos misioneros cristianos que tradujeron la Biblia específicamente para ellos. Y para los cristianos en aquellas tribus, eso fue un motivo suficiente para aprender a leer. Así, la cultura cristiana de la palabra escrita ha contribuido a la alfabetización de grandes partes del mundo. Entonces, tanto más nosotros que ya sabemos leer, ¡debemos hacer uso de este privilegio!

Fundamentos para una lectura fructífera de la Biblia

Ser convencidos de que la Biblia es palabra de Dios.

Mediante las palabras de la Biblia, Dios quiere hablarnos. Es un medio de comunicación directa con el Dios viviente. Así, los tiempos de lectura bíblica pueden ser tiempos de encuentro personal con Dios. Además, podemos confiar en la veracidad de la Biblia, porque fue inspirada por Dios, y Dios no miente ni se equivoca. Si leemos la Biblia con esta expectativa y confianza, no seremos decepcionados.

Ser convencidos de la autoridad de la palabra de Dios.

Si leemos la Biblia como cualquier libro, no tendremos mucho provecho de ello. La palabra de Dios es la máxima autoridad para cualquier asunto de la fe y de la vida. Por tanto, no es una “materia” que yo sería capaz de “analizar”. ¡Tengo que ponerme a disposición de la Biblia, no poner la Biblia a mi disposición!
También, la Biblia se aplica a todas las áreas de la vida. No es solamente una “verdad religiosa”; es también la Verdad en cuanto a la historia, geografía, ciencia, psicología, política, economía, etc. La autoridad de Dios y de Su palabra abarca todas las áreas de la vida, no solamente una "sección religiosa" de la vida. (Vea "Cosmovisión cristiana".)

La palabra de Dios requiere obediencia.

Por tanto, leer la palabra de Dios nos aprovecha solamente si hacemos caso a lo que El nos dice. No nos aprovechará si la leemos con las palabras dudosas de la serpiente en nuestra mente: "¿Realmente habrá dicho Dios ...?" En cambio, si estamos dispuestos a hacer toda la voluntad de Dios, entonces seremos asegurados en nuestra convicción de que esta es realmente la palabra de Dios (vea Juan 7:17), y Dios nos podrá hacer entender más de Su voluntad.

Ser dispuestos a ser corregidos por la Biblia.

Entonces, si la palabra de Dios es autoritativa, debemos estar dispuestos a corregir nuestros pensamientos, nuestras opiniones, nuestras actitudes y nuestras acciones, según lo que Dios dice. No debemos pasar a la ligera por encima de aquellos pasajes que contradicen lo que que creemos, pensamos y hacemos. Al contrario: Es probable que éstas sean exactamente los pasajes donde Dios quiere decirnos algo específico.
En particular, si hemos crecido según una tradición teológica o denominacional en particular (lo que es el caso con prácticamente todos los cristianos), con seguridad encontraremos en la Biblia algunos pasajes que contradicen esta tradición o este sistema teológico. En algún momento, la palabra de Dios nos confrontará, para demostrarnos que solo Dios es absoluto, pero todas nuestras tradiciones y teologías son relativas. No importa si nuestra tradición es reformada, bautista, evangélica, pentecostal, dispensacionalista, o lo que sea ... Ningún sistema teológico es capaz de explicar las verdades de Dios completamente y correctamente en todos los puntos; porque las teologías son interpretaciones humanas, pero solamente la Biblia misma es inspirada por Dios, cuyos pensamientos son tanto más altos que nuestros pensamientos, como el cielo es más alto que la tierra (Isaías 55:9).

Y por supuesto, debemos estar dispuestos también a que la palabra de Dios corrija nuestras acciones y nuestra manera de vivir. "La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma" (Salmo 19:7).

Leer lo que está escrito, no lo que pienso que esté escrito.

Muchas veces, al leer la Biblia ya tenemos una idea preconcebida de lo que dice. Hay que hacer un esfuerzo consciente para liberarnos de estas ideas preconcebidas, y leer lo que realmente está escrito.

Las ideas preconcebidas vienen a menudo de creencias populares, o de la tradición eclesiástica en la que uno ha crecido.
Por ejemplo, imagínese el entorno del nacimiento de Jesús en Belén. ¿Se está imaginando un asno y un buey al lado del pesebre? - Pues este detalle no figura en el texto bíblico. (Proviene de un "evangelio" apócrifo que no es inspirado por Dios, pero que forma parte de la "tradición" católica.) - ¿Se imagina a los tres magos del oriente llegando al pesebre? - Esta idea es equivocada, porque la Biblia dice que los magos entraron "en la casa" (Mateo 2:11), no en el establo. Esto sucedió un tiempo considerable después del nacimiento de Jesús, porque el contexto sugiere que en ese momento el niño Jesús ya tenía cerca de dos años. La Biblia tampoco dice que los magos eran tres; solamente dice "unos magos" (Mateo 2:1). Todas estas otras ideas vienen de las celebraciones populares de navidad, cuyos detalles tienen muy poco o ningún apoyo bíblico.

Otro ejemplo: En varias iglesias evangélicas pregunté qué significa la "roca" en Mateo 7:24-25. Casi siempre recibo la respuesta: "La roca es Jesús." ¡Pero eso no es lo que el texto dice! Es cierto que existen algunos otros pasajes bíblicos que comparan al Señor Jesús con una roca o con una piedra fundamental. Pero este no es el contexto de Mateo 7. En este pasaje, el mismo verso 24 dice claramente cual es el significado de la "roca" aquí: el oir y hacer las palabras de Jesús. Pero como parece, la gente se ha acostumbrado tanto a esa frase de que "Jesús es la roca", que eso es lo único que les viene a la mente, aun cuando están leyendo un pasaje bíblico que dice algo diferente.

Un ejemplo más: Muchos predicadores dicen que Timoteo y Tito eran "pastores" (de iglesias). Pero el hecho es, que las palabras "pastor" o "pastorear" no aparecen ni una sola vez en las cartas a Timoteo y a Tito, ni en alguna otra referencia a ellos. Leyendo el contexto, uno llega a la conclusión de que ellos tenían mas bien un ministerio regional, parecido al ministerio apostólico de Pablo (aunque en un marco más reducido). Esto es particularmente claro en Tito 1:5 ("para que ... establecieses ancianos en cada ciudad"). Solo así puede ser posible que ellos tengan autoridad para "reprender a un anciano" (1 Timoteo 5:19-20). Es que en el Nuevo Testamento no existen "pastores" que estuvieran dirigiendo una iglesia local, teniendo autoridad sobre sus ancianos, como es el caso en muchas congregaciones contemporáneas. Al contrario, en el Nuevo Testamento, el "pastorear" es una función de los mismos ancianos (Hechos 20:17.28, 1 Pedro 5:1-3). (Vea "El Nuevo Testamento, Versión Ministerial".) Pero las personas que han crecido en una denominación evangélica, meten inconscientemente los organigramas y reglamentos de su propia denominación dentro del texto bíblico, y así ya no pueden ver lo que está realmente escrito. De la misma manera como un católico ve inconscientemente la iglesia católica dentro del texto bíblico, y no se da cuenta de la incompatibilidad que existe entre ambos.

Estos ejemplos demuestran que al leer la Biblia, tenemos que ser muy críticos hacia nosotros mismos y hacia nuestra tradición religiosa. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo nuestra mente altera inconscientemente el texto bíblico para acomodarlo a nuestra tradición. Tenemos que pedir a Dios que El nos quite estas "lentes" de ideas preconcebidas, y que El nos haga capaces de ver lo que realmente está escrito.

¿Y si no entiendo lo que leo?

Es el Espíritu Santo quien nos hace entender la palabra de Dios, y podemos buscar Su ayuda.
- "... Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido (...) Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." (1 Corintios 2:11-14)
- "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada (...)" (Santiago 1:5-6)

Por el otro lado, la Biblia es obra de una mente infinitamente más grande que la nuestra; y por tanto nunca comprenderemos "toda" la Biblia. Dios en Su soberanía nos permite comprender todo lo que necesitamos saber para nuestra vida; entonces nos toca primero actuar según lo que sí comprendemos. Como dijo una vez el escritor Mark Twain - aunque él no era cristiano, pero pienso que aquí está hablando con mucha sinceridad - : "No entiendo por qué la gente dice que tienen tantos problemas con las partes de la Biblia que no entienden: yo tengo mucho más problemas con las partes que sí entiendo." - Cuando hacemos caso a lo que hemos comprendido, con el tiempo Dios puede hacernos comprender más.

Algunos métodos de estudio bíblico

Estudio Bíblico devocional

Es una forma de leer la Biblia para la instrucción y edificación personal, sin la necesidad de obtener conocimientos especiales más allá de eso. El objetivo es en primer lugar, tener un encuentro personal con Dios y conocerle mejor a El mismo por medio de Su Palabra. Además, recibir dirección, enseñanza, consuelo, ánimo, consejo y corrección de parte de Dios mismo (2 Tim. 3:16-17).
Esto es la base para todas las demás formas de estudiar la Biblia. Es una buena costumbre, tener diariamente un tiempo aparte con Dios para leer la Biblia y orar.

Antes de leer, puede ser bueno recordarnos quién es Dios, y que vamos a leer Su palabra. También, pedir Su ayuda para entender lo que leemos. Puede ser que Dios nos haga recordar también unas cosas que necesitamos arreglar con El, entonces es mejor hacer eso primero.

Después de leer, es bueno tomar un tiempo para reflexionar sobre lo leído, para entender lo que Dios quiere decirnos - y después hacerlo.

Preguntas como las siguientes pueden ayudar a reflexionar sobre un texto bíblico, y a entender mejor su mensaje:

¿Cuál es la idea principal de este texto?
¿Qué dice el texto sobre Dios, Jesús, el Espíritu Santo?
¿Qué me dice el texto acerca de mí mismo?
¿Qué me impresionó más en este texto?
¿Hay un mandato para obedecer?
¿Hay un buen ejemplo para seguir?
¿Hay un mal ejemplo o un pecado para evitar?
¿Hay una nueva verdad para creer y aceptar?
¿Hay una equivocación o mentira para cuidarse de ella?
¿Hay una advertencia para estar atento?
¿Hay una promesa para confiar en ella?

A algunos les ayuda llevar un "diario espiritual", donde anotan diariamente lo que Dios les habla al leer la Biblia, y sus experiencias con Dios.

Estudio Bíblico panorámico

Objetivo:
Conseguir una vista panorámica de un libro bíblico entero (p.ej. Génesis; Isaías; Lucas; Romanos). Entender su mensaje principal, su estructura, y el flujo de su pensamiento.

Método:
1. Lea el libro entero de principio a fin, de preferencia a voz alta (Apoc. 1:3, Rom10:17). No se detenga en cosas que no entiende; intente captar el mensaje general del libro. Fíjese en lo siguiente:
- ¿Cuáles son las ideas principales del libro?
- ¿Quiénes son los personajes principales?

2. Lea el libro una segunda vez. Esta vez, fíjese en su estructura:
- ¿Dónde cambia el tema?
- ¿Dónde cambia el estilo literario? (narración, poesía, carta, etc.)
- ¿Cuáles son las partes principales del libro? ¿Qué títulos les pondría a estas partes?

3. Lea el libro una tercera vez. Ahora fíjese en los detalles de la estructura:
- ¿Cuáles son las divisiones (párrafos) más pequeños dentro de las partes grandes? - ¿Qué título le pondría a cada división?
- ¿Cuál es el verso clave del libro entero? - ¿Cuáles son versos claves de sus diferentes partes?

Es una buena recomendación, para nuestros propios títulos de párrafos usar solamente palabras que se encuentran en el mismo texto bíblico. Eso nos obliga a ceñirnos a lo que está escrito, en vez de "importar" nuestras propias ideas dentro de un texto bíblico. - Además, trate de mantener los títulos cortos, de manera que contengan solamente lo esencial.

Anote la estructura que encontró en forma de una “tabla de contenido”. Añada cualquier otra observación que le parece importante.

EJEMPLO: ESTRUCTURA DE LA CARTA A LOS COLOSENSES

Ideas principales: La reconciliación en Jesucristo; Jesús es la cabeza de todo y de la iglesia; hacer todo en el nombre del Señor Jesús.
Se notan dos secciones claramente distintas: la primera sección habla de la posición de Jesucristo y de lo que El hizo por nosotros (capítulos 1 y 2); la segunda sección contiene instrucciones para la vida cristiana (capítulos 3 y 4).

Personajes principales: Pablo, Timoteo (autores), Epafras, Tíquico.
(Por supuesto que podríamos también nombrar a Dios y a Jesucristo como "personajes principales"; pero eso se sobreentiende.)

Sugerencias para títulos de secuencias y párrafos:

Sección I: Reconciliados en Cristo, la Cabeza
1:1-2 Pablo y Timoteo a los santos en Colosas
1:3-6 Gracias por fe y amor que tenéis
1:7-8 Aprendido de Epafras
1:9-11 Oramos que crezcan en conocimiento y buenas obras
1:12-14 Librados, trasladados, tenemos redención.
1:15-19 En el Primogénito todo fue creado.
1:20-23 Reconciliados por Su sangre
1:24-2:3 (Con aflicciones) Anuncio el misterio: Cristo en vosotros
2:4-8 Andad en él, que nadie os engañe.
2:9-10 La cabeza, la plenitud de la Deidad
2:11-13a Sepultados y resucitados con él
2:13b-15 Los pecados perdonados, los principados despojados
2:16-23 Nadie os juzgue por mandamientos de hombres
Sección II: Haced todo en el nombre del Señor Jesús  
3:1-4 Buscad lo de arriba
3:5-11 Revestidos del hombre nuevo, haced morir lo terrenal
3:12-14 Vestíos de amor
3:15-17 Paz y gratitud, enseñándoos unos a otros
3:18-4:1 Esposos, padres e hijos, siervos y amos
4:2-4 Orad por nosotros
4:5-6 Andar y responder sabiamente
4:7-9 He enviado a Tíquico
4:10-14 Os saludan
4:15-17 Saludad a los de Laodicea
4:18 Saludo; acordaos de mis prisiones

Versículo(s) clave(s) sugerido(s):
Para la Sección I y la carta entera:
"Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."
(Col.2:9-10)

Para la Sección II:
"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él."
(Col.3:17)

Nota: Las ediciones corrientes de la Biblia oscurecen la estructura original del texto, porque contienen los siguientes elementos adicionales:
- Números de capítulos y versículos
- División en párrafos
- Títulos de párrafos, añadidos por los editores.
Al intentar entender la Biblia tal como fue escrita, tenemos que tomar en cuenta que todos estos elementos mencionados no son inspirados; son añadiduras posteriores. Por tanto, intente leer la Biblia como si no existieran capítulos, versículos, ni títulos de párrafos.

Por ejemplo, en la primera carta de Juan, la división entre el capítulo 1 y el capítulo 2 rompe el contexto. 1 Juan 2:1 dice: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis ..." - La expresión "estas cosas" se refiere a los versículos anteriores, o sea a 1 Juan 1:5-10. Si detenemos nuestra lectura en 1:10, entonces nos perdemos el versículo siguiente (2:1), el cual nos da la razón por la que Juan escribió los versos anteriores. Si no tomamos en cuenta 1 Juan 2:1, interpretaremos los versículos 1:5-10 de una manera equivocada.
Otro ejemplo: La traducción Reina-Valera de 1960 (generalmente una traducción buena y fiel al original) coloca antes de Hechos 5:17 el título: "Pedro y Juan son perseguidos". Pero al leer la historia que sigue, resulta que no se trata solamente de Pedro y Juan, sino de "los apóstoles" (versos 18, 29, 40), o sea más probablemente todos los once. Así podemos llegar a conclusiones equivocadas si nos dejamos guiar por los títulos insertados por los editores, en vez de leer el texto bíblico mismo.
Un caso especial son los Salmos: Casi todos los Salmos tienen un título original, inspirado, que es parte del texto bíblico. Pero muchas ediciones añaden además su propio título no inspirado, o incluso omiten el título original.

Mucho menos son inspirados los comentarios que algunas ediciones añaden al texto bíblico (principalmente las que se llaman “Biblias de Estudio”; pero también algunas versiones populares). Algunos de estos comentarios son buenos y útiles, pero otros solo distraen del mensaje verdadero o incluso nos llevan a caminos equivocados. (Vea más abajo en "Métodos erróneos": el método "histórico"-crítico.) Haga primeramente sus propias observaciones en el texto bíblico y saque sus propias conclusiones; no se deje simplemente llevar por las interpretaciones de comentaristas.

Estudio del contexto (“Introducción”)

Objetivo:
Entender el contexto y trasfondo histórico de un libro bíblico.

Método:
Estudiar el libro entero y buscar pautas para responder preguntas como las que siguen:
Autor: ¿Quién escribió el libro?
Destinatario: ¿A quién fue dirigido originalmente el libro?
Fecha: ¿Cuándo fue escrito el libro?
Lugar: ¿Dónde fue escrito?
Propósito: ¿Cuál fue el motivo o la intención para escribir el libro?
Género: ¿Cuál es su género y estilo literario? (por ejemplo: Relato histórico; carta; poesía; etc.)

A veces no es posible responder a todas estas preguntas. Algunos libros bíblicos son anónimos (Reyes, Crónicas, Hebreos, y otros), o sea, no mencionan el nombre de su autor, entonces no podemos saber con seguridad quién los escribió. A veces, sin embargo, podemos encontrar un testimonio en otro libro bíblico. Por ejemplo, los primeros cinco libros de la Biblia (Génesis a Deuteronomio) también son anónimos, pero en libros posteriores estos libros en conjunto se llaman "La ley de Moisés", y también el Nuevo Testamento testifica que Moisés los escribió (Lucas 24:27, Juan 1:17, Romanos 10:5, 2 Corintios 3:15, y otros); entonces en este caso no puede haber dudas acerca de su autor.

Las informaciones más completas tenemos normalmente en las cartas del Nuevo Testamento. La mayoría de estas cartas comienzan mencionando el remitente y los destinatarios. Y el contenido de las cartas permite a menudo sacar conclusiones acerca de las circunstancias en las que se encontró el autor, y acerca de los propósitos de la carta. Por ejemplo, el propósito de la carta a los Romanos está claramente descrito en 1:8-17. - En las cartas a los Efesios, a los Filipenses, y algunas otras, Pablo menciona que está escribiendo desde la cárcel. Esto permite descubrir en qué etapa de su vida él escribio esas cartas.

Nota: En este tipo de estudio, normalmente se toman en cuenta tanto el testimonio interno como el testimonio externo.
Testimonio interno: El testimonio del mismo libro bíblico (y a veces otros libros bíblicos).
Testimonio externo: El testimonio de otros historiadores y teólogos antiguos (“la tradición”), que mencionan detalles adicionales que no están en la Biblia.
En el caso de una contradicción entre el testimonio interno y el testimonio externo, es claro que el testimonio interno tiene mayor peso. “La tradición” no es inspirada y por tanto puede contener errores. Por ejemplo, varios escritores antiguos dicen que la carta a los Hebreos fue escrita por Pablo. Según los rabinos judíos, los libros de los Reyes fueron escritos por Jeremías y los libros de Crónicas por Esdras. Sin embargo, los libros inspirados de la Biblia no dicen nada acerca de los autores de estos libros, entonces no podemos estar completamente seguros acerca de eso.
Por el otro lado, en el caso de algunos libros (por ejemplo los cuatro Evangelios), el texto mismo no menciona el nombre del autor, pero el título lo menciona, y en este caso los títulos ("Evangelio según Mateo", etc.) se encuentran aun en los manuscritos más antiguos, entonces son parte del texto original.
Arriba ya mencionamos el caso de los Salmos. En este caso habría que considerar a cada Salmo por separado. En muchos casos, el título original menciona al autor, y a veces también las circunstancias históricas. Así por ejemplo, el título original del Salmo 51 dice: "Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta." - O el título del Salmo 63: "Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá."

Nota: A veces se pueden sacar conclusiones interesantes al examinar libros "paralelos", o sea, que tratan de los mismos temas. Por ejemplo, los libros de 1 / 2 Reyes y 1 / 2 de Crónicas tienen muchos temas en común, pero su perspectiva es diferente. Esto podemos descubrirlo elaborando una tabla comparativa con los párrafos (resp. hechos históricos) que aparecen en ambos libros, los que aparecen solamente en Reyes, y los que aparecen solamente en Crónicas. Así podemos descubrir por ejemplo, que a partir de la división del reino, los libros de Crónicas se centran únicamente en el reino del sur (Judá), mientras los libros de Reyes relatan la historia de ambos reinos. - Aun en las historias que los dos libros tienen en común, podemos observar que a veces ponen énfasis en aspectos distintos.

Estudio del significado de una palabra

Objetivo: Entender claramente el significado y uso de una palabra específica en la Biblia. (por ejemplo "justicia", "reino de Dios", "pecado", etc.)

Método:
1. Con la ayuda de una concordancia, busque las referencias bíblicas donde aparece la palabra a estudiar.
2. Clasifique las referencias encontradas:
¿Cuáles son las referencias más significativas, las que nos dan la mayor información sobre el significado de la palabra?
¿Existen diferentes significados de la misma palabra? Si es así, agrupe las referencias cada una según el significado que representa.
3. Resuma los resultados de manera sistemática.

Notas:
- Cuando el estudio es acerca del significado de una palabra en un verso en particular (vea abajo: "Estudio exegético"), entonces se toman en cuenta primeramente las referencias que se encuentran en el mismo libro de la Biblia; después las referencias que se encuentran en otros libros del mismo autor (si existen); después las otras referencias. Por ejemplo, si estoy estudiando el significado de “imagen” en Exodo 20:4, entonces buscaré primeramente dónde aparece “imagen” en el libro de Exodo; después en los otros libros de Moisés (Génesis, Levítico, Números, Deuteronomio); después en el resto del Antiguo Testamento; después en el Nuevo Testamento.
- Siempre encontraremos algunas referencias bíblicas que son difíciles de entender, o que no nos dan ninguna información sobre el significado de una palabra. (Por ejemplo, Sal.85:11 “La verdad brotará de la tierra”, no nos da ninguna explicación sobre el significado de “verdad”.) No debemos sacar ninguna conclusión apresurada de tales versos. Al contrario, debemos primeramente estudiar aquellos versos que sí nos dan una información clara y comprensible, y sacar nuestras conclusiones de allí.

Ejemplos de estudios propuestos:

A) Estudie las referencias bíblicas acerca de "Querubines":
¿Qué son?
¿Cuáles son sus funciones?
¿Qué sabemos sobre su apariencia?

B) Estudie el significado de "herencia" en Ef.4:11 ("En él asimismo tuvimos herencia"). Tome en cuenta primeramente referencias del Nuevo Testamento, después también algunas referencias significativas del Antiguo Testamento.
Investigue tanto el significado literal como el significado simbólico de "herencia".

C) Conciencia en el Nuevo Testamento:
¿Para qué sirve la conciencia?
¿Es confiable la conciencia?
¿Qué problemas pueden ocurrir con la conciencia?
¿Qué soluciones se ofrecen para estos problemas?

Estudio temático

Objetivo: Entender la perspectiva bíblica acerca de un tema o una materia dada.
(Esta es una forma ampliada del estudio del significado de una palabra.)

Método:
1. Definir el vocabulario clave que se relaciona con la materia a estudiar. Esto se puede hacer con la ayuda de un diccionario: La definición de cada palabra contiene sinónimos u otros términos relacionados con la misma materia.
(Ejemplo: Estudio sobre el alma. Un diccionario define “alma” como “Elemento espiritual e inmortal del ser humano, capaz de entender, querer y sentir.” Entonces no estudiaremos solamente la palabra “alma”, sino también las palabras “espiritual”, “inmortal”, “ser humano”, “entender”, “querer”, y “sentir”. Podríamos ir más allá y buscar también las definiciones de todas estas palabras. - Es claro que para ciertos temas, este estudio se puede volver muy amplio.)
2. Hacer un estudio de cada una de las palabras encontradas, según el método descrito anteriormente. Mientras estudiamos versos bíblicos relacionados, podemos encontrar términos adicionales que también se relacionan con el tema; entonces estudiaremos estos nuevos términos encontrados también.
3. Sistematizar los resultados y sacar conclusiones.

De esta manera podemos estudiar temas teológicos importantes como por ejemplo la salvación; la resurrección; etc. Al seguir un tema como este por la Biblia entera, adquirimos un cuadro más amplio del plan de Dios. De estudios como estos se deriva la teología sistemática.

De la misma manera podemos estudiar la biografía de un personaje bíblico; por ejemplo la vida y el carácter de Abraham. Podemos buscar todas las referencias bíblicas a la vida de Abraham, resumir los sucesos más importantes de su vida, y sacar conclusiones acerca de los rasgos de su personalidad, lo que podemos aprender de él, y la forma cómo Dios evalúa su vida. En el caso de Abraham, es claro que nos concentraremos en los capítulos que cuentan la historia de su vida, o sea Génesis 11:27 a 25:10. Pero podemos encontrar referencias adicionales, como Romanos cap.4, Hebreos 11:8-19, y otros.

Podemos también estudiar la perspectiva de Dios acerca de un tema actual, un área de la sociedad, o un tema de la ética. Por ejemplo: ¿Qué dice la Biblia acerca de la administración de una empresa? - ¿Cómo debe un periodista ejercer su profesión, según la voluntad de Dios? - ¿Deben existir fronteras entre las naciones, sí o no? - ¿Qué dice Dios acerca del divorcio y nuevo matrimonio? - etc.

El mismo método puede servir también para estudiar el entorno bíblico en cuando a su geografía, cultura, costumbres, etc. Por ejemplo: ¿Qué sucesos importantes tuvieron lugar en el monte Sinaí? - ¿Por qué el Mar Muerto se llama así? - ¿Qué lugar es Moriah, y cuál es su significado a lo largo de la historia de Israel? - ¿Qué importancia tenían los pozos (de sacar agua) en los tiempos bíblicos, y qué más dice la Biblia acerca del agua? - Etc.

Estudio exegético

Esta es la forma más detallada y "exacta" de estudiar la Biblia, donde uno se esfuerza a descubrir todo lo que puede acerca del significado de un determinado pasaje bíblico.

Objetivo:
Entender claramente el significado de un pasaje bíblico dado; interpretarlo correctamente. (Exégesis = Interpretación.)

Método:
1. Estudio panorámico del pasaje en cuestión, y de su contexto, según los métodos anteriormente descritos.
También para cada verso aparte hay que estudiar su contexto inmediato: ¿Cuál es el tema principal del párrafo en el cual se encuentra el versículo? - ¿Cómo se relaciona con el párrafo anterior y con el párrafo siguiente? - En este verso en particular, ¿quién habla a quién? - ¿Se trata de lenguaje literal o simbólico? - etc.
2. Análisis gramático:
¿Cuál es la proposición principal, cuáles son proposiciones subordinadas?
¿En qué forma se relacionan las proposiciones subordinadas con la proposición principal?
En cada frase: ¿Cuál es el sujeto, el verbo, los objetos, los adverbios?
3. Estudio de las palabras más importantes, según el método anteriormente descrito.
4. Análisis exegético-teológico:
Según los resultados de los pasos 1 a 3, determinar el significado del pasaje bíblico; tomando en cuenta referencias paralelas (otros pasajes bíblicos que se refieren al mismo tema).

Notas:
Una exégesis completa se basa en los textos bíblicos originales (en hebreo resp. griego) y realiza los estudios gramáticos y de palabras en los idiomas originales. Si uno desea entender la Biblia de la manera más detallada posible, tendría que adquirir un buen conocimiento de estos idiomas. - Al no tener esta posibilidad, se puede trabajar con los siguientes medios:
- Consultar diferentes traducciones bíblicas; incluso en diferentes idiomas.
(Hay que tomar en cuenta que no todas las traducciones son de la misma calidad. Por un lado, existen traducciones que se esfuerzan por rendir el texto bíblico literalmente - p.ej: Reina-Valera; Biblia de Jerusalén -; por otro lado existen versiones populares que se esfuerzan por rendir el texto bíblico en un lenguaje contemporáneo y fácil de entender, pero al hacer esto, siempre introducen algo de su propia interpretación en el texto - p.ej: Dios habla hoy, Biblia Latinoamericana.)
- Consultar un diccionario bíblico que explique el significado de las palabras más importantes en los idiomas originales. Pero debe tratarse de un diccionario que se ciñe al significado literal de la Biblia, no uno donde los autores introducen sus interpretaciones propias.

Para encontrar referencias paralelas:
Muchas ediciones de la Biblia ya contienen algunas notas al pie que indican algunas referencias paralelas. Diferentes ediciones bíblicas pueden mencionar diferentes paralelas.
En una concordancia se pueden buscar las palabras claves del verso a estudiar, y seleccionar entre las referencias encontradas aquellas que se refieren al mismo tema.
Igualmente, un diccionario bíblico puede mencionar varias referencias a un tema dado.
Con un buen conocimiento de la Biblia, uno puede recordar pasajes que tratan el mismo tema, aunque no empleen exactamente las mismas palabras.
Donde el Nuevo Testamento cita el Antiguo Testamento, es claro que hay que examinar el pasaje correspondiente en el Antiguo Testamento. - En muchos casos, no hay una cita literal, pero se mencionan conceptos del Antiguo Testamento que es necesario examinar en su contexto del Antiguo Testamento (por ejemplo Lucas 4:24-27, Hebreos cap.11).

En algunos casos, libros enteros de la Biblia tratan del mismo tema. Por ejemplo:
- Todos los 4 Evangelios tratan de la vida y enseñanza de Jesús; especialmente Mateo, Marcos y Lucas tienen muchos pasajes en común.
- Los libros de Crónicas, en gran medida, tratan de los mismos sucesos como 1 / 2 Samuel y 1 / 2 Reyes.
- Deuteronomio (“la segunda ley”) tiene paralelas en Exodo, Levítico y Números.
- Apocalipsis retoma y amplía algunos temas de Daniel.
- Efesios y Colosenses tratan casi los mismos temas.
etc...

Acerca del uso de comentarios bíblicos:
Existen comentarios de muy diferentes trasfondos teológicos. La interpretación de cada comentarista es necesariamente influenciada por su propio trasfondo (reformado, modernista, evangélico, católico, etc.). Un buen teólogo, al realizar un trabajo exegético, tomará en cuenta las opiniones de varios comentaristas de diferentes trasfondos, las evalúa a base del texto bíblico para confirmar o refutarlas, y llega a una conclusión propia.
Con poco conocimiento de las diversas corrientes teológicas, sin embargo, es muy difícil evaluar la calidad y el verdadero trasfondo de un comentario. (Esto se aplica tanto a los comentarios publicados como obras aparte, como también a los comentarios que se incluyen en ciertas ediciones de la Biblia.) Por tanto, para el inicio es más aconsejable no usar ningún comentario en absoluto.

Ejemplos de algunas preguntas que se podrían plantear en un estudio exegético de 1 Corintios 15:10:

- Estudie y describa la estructura del entero capítulo 15 de 1 Corintios (Estudio panorámico).
- ¿Cuál es el tema principal del párrafo presente? - ¿del párrafo anterior?
- ¿Quién habla a quién?
- Analice y describa la estructura gramática del versículo.
- Haga un estudio sobre el significado de la palabra “gracia”: a) en 1 Corintios, b) en los otros libros escritos por el mismo autor.
- “soy lo que soy”: ¿a qué se refiere (qué es el autor)?
- ¿Por qué dice el autor: “por la gracia de Dios”? (¿Qué realidad de su vida se esconde detrás de estas palabras? - ¿Encuentra paralelas?)
- “su gracia no ha sido en vano”: ¿por qué? - ¿en qué caso la gracia hubiera sido en vano?
- “he trabajado”: ¿en qué consiste el trabajo del autor?
- ¿Quiénes son “todos ellos”?
- Explique el significado de la última parte “no yo, sino la gracia de Dios conmigo”; estudiando otras referencias paralelas que puedan aclarar el sentido de esta expresión. (Pauta: Lea también Gál.2:20 y busque paralelas adicionales desde allí.)

Unos principios de interpretación bíblica:

- La Biblia se interpreta a sí misma.
O sea, no necesitamos buscar conceptos de afuera de la Biblia e "importarlos" dentro del significado de los conceptos bíblicos. Por ejemplo, si queremos saber lo que significa la palabra "elementos" en algún pasaje del Nuevo Testamento, no tenemos que buscar su definición en un libro de química o de matemática actual. En cambio, tenemos que hacer un estudio de esta palabra basándonos en otros pasajes del Nuevo Testamento, y así recibiremos una idea de lo que significaba la palabra en aquellos tiempos y para aquellos autores. - A menudo, un pasaje "difícil" de la Biblia encuentra su explicación en otro pasaje más fácil de entender.

- La Biblia no se contradice a sí misma. Por tanto, no podemos interpretar un pasaje bíblico de tal manera que la interpretación contradice a otro pasaje bíblico.

- Los pasajes más entendibles de la Biblia pueden usarse para explicar los más difíciles de entender, pero no al revés.
Por ejemplo, puede ser difícil de entender lo que significa "santificarse" en Exodo 19:22: "Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan al Señor, para que el Señor no haga en ellos estrago." Pero esto se explica a la luz de los mandamientos en Levítico acerca de la pureza de los sacerdotes (Levítico 21), y la limpieza y pureza en general (Levítico capítulos 11 a 18).
Por el otro lado, diversas enseñanzas torcidas se han originado en una interpretación caprichosa de algún pasaje difícil de entender. Por ejemplo, a lo largo de la historia hubo diversos intentos de predecir la fecha de la segunda venida de Jesús, a partir de los números en Daniel 8:14 y 12:11-12. Pero estos son pasajes particularmente difíciles de entender; por tanto no hay que basar ninguna enseñanza o teoría especial sobre ellos. En cambio, las palabras del Señor Jesús en Hechos 1:7 son claras: "No les toca a ustedes saber los tiempos o las oportunidades que el Padre puso en su propia autoridad ..." A la luz de este pasaje, es claro que los números en Daniel no nos fueron dados para poner una fecha a la segunda venida del Señor.

- No se deben sacar pasajes bíblicos fuera de su contexto.
Es por eso que un buen estudio exegético comienza con un estudio panorámico del contexto. Se deben aclarar primero preguntas como: ¿Cuáles son los "temas grandes" con los que está relacionado nuestro pasaje? ¿Quién lo dijo, a quién se dirigió, y en qué circunstancias?
De otro modo llegamos a interpretaciones equivocadas. Por ejemplo, un predicador habló acerca de Hebreos 12:1 ("teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos...") y dijo que tengamos que ser cuidadosos por lo que la gente habla de nosotros, porque los "testigos" serían la gente que nos mira y nos critica. Si hubiera estudiado el contexto, hubiera descubierto que este versículo está relacionado con el capítulo 11, y que por tanto los "testigos" son los "testigos de la fe" del pasado, mencionados en este capítulo, cuyo ejemplo nos anima (no nos critica).
Un pasaje muy abusado es Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Muchos predicadores lo han sacado de su contexto para decir que un cristiano debería ser capaz de lograr cualquier cosa, o para propagar el "evangelio de la prosperidad". Pero si leemos los versos anteriores, vemos que Pablo habla del poder contentarse aun viviendo en circunstancias humildes - o sea, justo lo contrario de lo que dice el "evangelio de la prosperidad".

- El Antiguo Testamento debe interpretarse a la luz del Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento es solamente "imagen y sombra de las cosas venideras" (Colosenses 2:16-17, Hebreos 8:5, 10:1). El Nuevo Testamento trae una revelación más clara y más completa. Por tanto, con un entendimiento correcto del Nuevo Testamento podemos explicar muchos pasajes del Antiguo Testamento; pero el Antiguo Testamento normalmente no nos ayudará a esclarecer temas teológicos difíciles en el Nuevo Testamento. (El Antiguo Testamento sí puede ayudarnos a entender la vida y las costumbres en el tiempo del Nuevo Testamento, o sea su contexto histórico y cultural. Este tiene mucho que ver con las leyes y la historia descritos en el Antiguo Testamento. Pero en cuanto a temas teológicos, nuestro punto de partida debe ser el Nuevo Testamento.)

- El centro de la Biblia es Jesucristo.
Jesús dijo: "Escudriñad las Escrituras (...) ellas son las que dan testimonio de mí." (Juan 5:39) Aun el Antiguo Testamento, que fue escrito antes de la venida de Jesús, tiene como propósito anunciar Su venida y señalar hacia El. Por tanto, si tenemos problemas de entender algún pasaje o su contexto, siempre es bueno preguntar: "¿De qué manera señala este pasaje hacia Jesucristo? - ¿Cuál es su relación con Jesús?"
Por el otro lado, podemos llegar a interpretaciones equivocadas si pasamos por alto este principio. Por ejemplo, podríamos malentender los mensajes de los profetas del Antiguo Testamento como mensajes puramente políticos, si no tomamos en cuenta como Jesús mismo explicó y vivió el "reino de Dios". O podríamos malentender las instrucciones del apóstol Pablo en sus cartas como una ley "mecánica", si no tomamos en cuenta que nuestra base para cumplirlas es "Cristo en nosotros", y el centro de la comunidad cristiana es Cristo mismo, no algún reglamento institucional.

Métodos erróneos del estudio bíblico

Los métodos que se describen a continuación, no los vamos a practicar porque son métodos erróneos, que no corresponden a la manera correcta de estudiar la Biblia. Sin embargo, tenemos que conocerlos, porque muchos autores de comentarios bíblicos y de libros teológicos emplean estos métodos que conducen al error. Por tanto, debemos ser capaces de reconocer y discernir donde un autor está empleando uno de estos métodos erróneos.

Método “histórico”-crítico
(Se conoce también como: Alta crítica; Teología moderna; Teología liberal; "Ciencias bíblicas".)

Objetivo:
Dentro de un texto bíblico, el método “histórico”-crítico pretende descubrir diferentes tendencias teológicas humanas que hubieron alterado el mensaje original; a menudo se esfuerza por encontrar una variedad de “fuentes” escritos, o “redacciones (alteraciones) posteriores” en un solo libro bíblico.

Método:
El método “histórico”-crítico no considera la Biblia como Palabra inspirada de Dios, sino como una obra puramente humana. Por tanto, cuenta con que el texto bíblico contenga alteraciones, errores, y contradicciones. En casos como los siguientes, el teólogo “histórico”-crítico asume que haya una “contradicción”, y por tanto, que el texto bíblico esté combinando dos o varias fuentes u opiniones teológicas:

- Cuando un texto bíblico repite un evento que ya mencionó antes. Por ejemplo, Génesis 7:13-14 habla de que Noé y los animales entraron al arca, lo que ya fue mencionado en los versos 7-9. Allí los teólogos críticos dicen que el texto bíblico está mezclando dos relatos distintos. Pero ¿por qué no puede un autor mencionar la misma cosa dos veces? Sucede en diversos relatos bíblicos (y también en libros seculares), que un autor da primero un resumen corto de lo que va a decir, y después expande el mismo tema con más detalles.
- Cuando dos sucesos son muy parecidos, pero con pequeñas diferencias. Por ejemplo, en Génesis 12:11-20 Abram y Saraí mienten a Faraón; en 20:2-18 dicen la misma mentira al rey Abimelec. Aquí dicen los teólogos críticos, que existían dos relatos contradictorios acerca de un mismo suceso. Pero si Abram tenía esa debilidad de mentir, ¿por qué no puede ser que haya cometido ese mismo pecado dos veces? - En Mateo 14:13-21, Jesús alimenta a 5000 personas; en 15:32-39 alimenta a 4000. Aquí también dicen los teólogos críticos que se trata de un mismo suceso, y que no haya sido relatado de manera confiable. Pero Mateo 16:9-10 comprueba que se trata realmente de dos eventos diferentes, y no de dos relatos contradictorios. (Los teólogos críticos dicen en este caso que se trata de una "armonización posterior". Como si los autores bíblicos hubieran sido tan faltos de integridad que hubieran tenido necesidad de tales artimañas.)
- Cuando un autor bíblico en uno de sus libros emplea palabras y expresiones distintas de sus otros libros. Por ejemplo, los teólogos críticos declaran que las cartas a Timoteo y a Tito no pueden ser de Pablo, porque emplean términos muy distintos de las otras cartas de Pablo. Pero estas diferencias pueden explicarse fácilmente porque las cartas a Timoteo y a Tito tratan de temas muy diferentes de las otras cartas, y los destinatarios son diferentes - líderes de iglesias, no la iglesia en general -, entonces es lógico que también el vocabulario empleado tiene que variar.
- Cuando se expresa una idea teológica que no coincide con el sistema preconcebido de la teología crítica. Por ejemplo, la teología crítica enseña que el perdón de los pecados por medio de Jesús no fue enseñado por Jesús mismo, sino solamente por los apóstoles después de la Pascua. Por tanto, dicen que las palabras de Jesús en Marcos 2:5, “Hijo, tus pecados te son perdonados”, no eran realmente palabras de Jesús, sino que fueron añadidas posteriormente por “la iglesia”.

En consecuencia, el método “histórico”-crítico no puede realmente desarrollar una teología bíblica consistente. En cambio, hablan de diferentes “teologías” que serían todas inventadas por hombres, no inspiradas por Dios. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento hablan de una “teología sacerdotal”, de una “teología deuteronomista”, y de varias otras “teologías”. En el Nuevo Testamento contrastan la “teología de Juan” contra la “teología de Pablo”, y otras.

Notas:
El método “histórico”-crítico se llama crítico porque critica la Biblia y busca errores en ella.
Se llama “histórico” porque dice tratar la Biblia como cualquier otro libro histórico, comparándola con otros libros de la misma época histórica. Pero en realidad su método no es correcto históricamente (por lo cual ponemos “histórico” entre comillas), porque no considera la Biblia como ninguna fuente histórica en absoluto; en cambio se apoya en una reconstrucción totalmente imaginaria de la historia de Israel y de la Iglesia primitiva.
Este sistema preconcebido se basa en las siguientes suposiciones (entre otras):
- que las 12 tribus de Israel no llegaron a unirse sino hasta los tiempos de David, y que por tanto el Exodo y la conquista de la Tierra Prometida no sucedieron tales como la Biblia los describe.
- que el “libro de la Ley” encontrado en los tiempos de Josías era solamente el libro de Deuteronomio; y que este libro no fue encontrado, sino recién escrito en aquel tiempo por un autor desconocido.
- que los libros históricos del Antiguo Testamento, especialmente los 5 libros de Moisés, fueron combinados a partir de varias obras literarias (“fuentes”) que se contradicen entre ellas, y que por tanto no cuentan la historia tal como fue.
- que no existe la profecía verdadera, y que por tanto todas las profecías que se cumplieron deben haber sido escritas después de su cumplimiento (p.ej. el libro de Daniel hubiera sido escrito unos 400 años después de la muerte de Daniel).
- que Jesús no resucitó literalmente de la muerte, sino solamente en un sentido psicológico, “en la fe de sus discípulos”; por tanto, todas las referencias a la resurrección las interpretan de manera simbólica.
- que no existen milagros verdaderos; por tanto, las historias de milagros son interpretados como cuentos que deben ilustrar ciertas verdades teológicas y psicológicas, pero que no hubieran sucedido literalmente.
- que la Iglesia primitiva alteraba las enseñanzas de Jesús, de acuerdo a las tendencias teológicas particulares de las diferentes iglesias.

Se puede notar fácilmente que todas estas suposiciones no vienen de la Biblia, sino de la falsa creencia de que la Biblia contiene errores. Por tanto, no podemos aceptar las conclusiones de la teología crítica como interpretaciones válidas. - Sin embargo, casi todos los seminarios y facultades teológicas enseñan este método como el “método científico”; ¡incluso como si fuera el único método válido!

Cuan difundido es este método en círculos evangélicos, nos demuestran por ejemplo los comentarios de la Biblia de Estudio “Dios habla hoy” (Sociedades Bíblicas Unidas, Colombia 1994). Veremos algunos ejemplos:

Acerca de Gén.1:6 “Después Dios dijo: Que haya una bóveda que separe las aguas...”:
“La palabra hebrea traducida por bóveda designa algo sólido y resistente, como una lámina de metal batido a golpes de martillo. Esta idea está de acuerdo con la visión del mundo que se tenía antiguamente, según la cual el universo era una estructura compuesta de tres niveles: el cielo, la tierra y el mundo subterráneo. A la tierra se la imaginaba como una superficie plana; el cielo era concebido como una bóveda, cúpula sólida o “firmamento”, sobre la que se apoyaba el inmenso depósito de agua u océano superior del que procedían las lluvias...”
- Aquí, el comentarista insinúa que el escritor bíblico tiene un concepto erróneo acerca del mundo, como se conoce de escrituras babilónicas de la misma época. En realidad, la palabra hebrea no indica necesariamente un material sólido; la traducción de la versión Reina-Valera (“expansión”) es completamente correcta y se puede entender como un espacio amplio de aire (la atmósfera).

En los comentarios acerca de Daniel cap.2 y cap.7 se explican las cuatro partes de la estatua, y las cuatro bestias, como los cuatro reinos de los babilonios, medos, persas, y griegos. Esto corresponde con la teoría crítica, según la cual este libro fue escrito durante el reino de los griegos, no por el profeta Daniel, sino por un escritor desconocido que describió eventos que ya habían sucedido en su tiempo.
- En realidad nunca existía un reino independiente de los medos, sino el reino de los medos y persas era uno solo; el tercer reino era Grecia y el cuarto era Roma. Esto corresponde también con la realidad histórica: Grecia aparece como un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas (7:6); esto corresponde al reino de Grecia que se dividió en cuatro partes. El reino de Persia, en cambio, nunca se dividió en cuatro partes. - Pero el comentario crítico no quiere admitir que Daniel puede haber previsto un reino que estaba todavía en el futuro.

En la introducción a 2 Pedro, el comentarista dice:
“...no se encuentra una semejanza notable en lenguaje y doctrina con la Primera carta de Pedro. Por estas razones y por la situación de la iglesia, según se deja entrever en algunos pasajes de esta segunda carta, muchos piensan que este es el escrito más tardío del Nuevo testamento, compuesto quizás a principios del siglo II. Su autor pudo haber sido algún maestro cristiano que apeló a la autoridad de Pedro, para dar mayor autoridad a su enseñanza.”
- Aquí, el comentarista niega explícitamente que 2 Pedro haya sido escrito por el apóstol Pedro, a pesar de que el autor se presenta claramente en 1:1 como “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo”. (Es interesante que los teólogos críticos consideran como falsificados especialmente aquellos libros que contienen advertencias contra los falsos maestros, y que por tanto podrían advertirnos justamente en contra de la teología crítica.)

Con estos comentarios, las Sociedades Bíblicas demuestran que en realidad su teología no es nada "bíblica".

Igualmente, muchos teólogos católicos utilizan este método desde que su uso fue aprobado por el papa a inicios del siglo XX. Veremos este ejemplo de los comentarios de la “Biblia Latinoamérica” (Edición Pastoral, XXXV Edición1989), acerca de Exodo 14. Notamos como el comentarista se imagina que en este capítulo estarían mezclados dos relatos diferentes:
Yavé hizo soplar un viento del Este. Varias películas y estampas han presentado este acontecimiento con imágenes fantásticas. En realidad, el relato más antiguo es poco preciso. No dice que los israelitas atravesaron el mar, sino que vieron a sus perseguidores muertos en la orilla (14:30). La intervención de Dios fue tal vez muy discreta: ¿un derrumbe?, ¿una subida repentina de las aguas? Fue suficiente para salvar a los perseguidos. Pero esta sola intervención de la Providencia, como ha habido tantas en el mundo, no habría cambiado nada la historia si no hubiera estado presente Moisés, el profeta de Dios, capaz de dar la significación del acontecimiento: Yavé libera a Israel para que sea en adelante pueblo suyo.
Es lo que nos enseña a su manera el otro relato, más tardío, que pusimos en letra más pequeña, el que cuenta este paso del mar en forma tan triunfalista. Aquí los hombres de Moisés desfilan bien ordenados ¡entre dos murallas de agua! ...”

Método deductivo

Definiciones:
inductivo, inducir: “Elevarse el entendimiento desde el conocimiento de los fenómenos hasta la ley que los rige.”
deductivo, deducir: “Sacar consecuencias de un principio, proposición o supuesto.”

Los métodos de estudio que presentamos en la primera parte son inductivos: Toman en serio el testimonio entero de la Biblia, se esfuerzan por entender lo que la Biblia realmente dice, toman en cuenta todas las referencias, y tratan de llegar desde allí a conclusiones válidas.
En cambio, el método deductivo empieza con una proposición o suposición del teólogo, y trata de confirmar esta suposición con pasajes bíblicos seleccionados, mientras no toma en cuenta aquellos pasajes que van en contra de su suposición.

Objetivo:
Comprobar con pasajes bíblicos una suposición o teoría que ya se ha establecido de antemano.

Método:
1. Se coleccionan todas las referencias bíblicas que afirman la teoría, y se presentan estos pasajes como pruebas.
2. Aquellos pasajes que contradicen la teoría, o no se toman en cuenta en absoluto, o se interpretan de una manera que cambia su sentido para hacerlos encajar en la teoría.

Nota:
A diferencia del método “histórico”-crítico, aquellos teólogos que utilizan el método deductivo, por lo general afirman que creen en la inspiración y autoridad de la Biblia como Palabra de Dios. Pero aun así, este método es equivocado, porque la persona que lo emplea, se coloca a sí mismo por encima de la Palabra de Dios y la utiliza para sus propios fines. Al estudiar la Biblia, siempre debemos tomarla en serio en todo lo que dice, aun cuando contradice nuestra opinión y nuestro sistema teológico. Por tanto, debemos cuidarnos de no utilizar este método deductivo; también debemos leer libros de otros autores con mucho cuidado para descubrir donde un autor utiliza este método para comprobar su punto de vista, en vez de tomar en serio todo lo que dice la Biblia.

Ejemplos:

A) Los “Testigos de Jehová” enseñan que Jesús no es Dios y que Dios no es una Trinidad. Entonces citan con preferencia aquellos pasajes bíblicos que parecen sostener su doctrina; por ejemplo:
“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” (Deut. 6:4)
“Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.” (Lucas 18:19)
(Jesús es...) “el principio de la creación de Dios” (Apocalipsis 3:14).
Por otro lado, en los pasajes que indican lo contrario, tienen que torcer su significado:
- Juan 1:1 “el Verbo era Dios”, lo traducen con: “el verbo era un dios”.
- Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos”, lo explican como que Jesús y el Padre eran “unidos en pensamiento y propósito”, pero no en persona.
- Juan 20:28, donde Tomás dice a Jesús “¡Señor mío, y Dios mío!”, dicen que Tomás dijo a Jesús “Señor mío”; pero cuando dijo “Dios mío”, se dirigió al Padre.

B) El dispensacionalismo es un sistema teológico aceptado por muchos evangélicos, que divide toda la enseñanza bíblica en “dispensaciones” totalmente separadas una de otra. Una de sus conclusiones es, por ejemplo, que Dios actúa con Israel de una manera muy distinta de lo que actúa con la Iglesia, y que por tanto una referencia bíblica solo puede referirse o a Israel o a la Iglesia, pero no a ambos. (Una obra que contribuyó mucho a la difusión del dispensacionalismo son los comentarios de la “Biblia Anotada Scofield”). Para mantener su sistema rígido y artificial, los dispensacionalistas estrictas utilizan frecuentemente el método deductivo. Un ejemplo es la siguiente cita de Herman A.Hoyt (en: “¿Qué es el milenio?”, editado por Robert G. Clouse, Casa Bautista de Publicaciones):
“Las esferas de profesión bíblica serán infiltradas por errores doctrinales los cuales se extenderán por todos lados (Mat.13:33). A pesar de esto, un remanente precioso de Israel ha de permanecer para poder ser redimido (Mat.13:44), y la perla de gran precio, la iglesia, también será redimida (Mat.13:45, 46).”
Los pasajes mencionados son las parábolas de la levadura, del tesoro escondido, y de la perla preciosa. En el texto bíblico, según las propias palabras de Jesús, cada una de estas parábolas se refiere a lo mismo: al “reino de los cielos”. No hay ninguna indicación bíblica en el sentido de que la primera parábola se aplicaría a errores doctrinales, la segunda a Israel y la tercera a la Iglesia. Pero el autor que utiliza el método deductivo, encuentra en estos pasajes la “confirmación” de un sistema que él ya estableció de antemano.

C) Las tradiciones de las iglesias en general, llevan a sus líderes casi siempre a interpretaciones deductivas de la Biblia. Por ejemplo, muchos líderes de iglesias citan Hebreos 10:25 ("no dejando de congregarnos ...") para comprobar (supuestamente) que sea "obligatorio" asistir a todas las reuniones de la iglesia (su iglesia en particular). Pero viendo el contexto (especialmente el verso anterior) notamos que este pasaje no habla de reuniones "institucionales". Mas bien habla de "estimularnos (unos a otros) al amor a a las buenas obras" (10:24) - algo que casi nunca sucede en los "servicios" o "cultos" de las iglesias institucionalizadas. El contexto habla entonces de reuniones al nivel personal, donde se cultivan las relaciones personales entre los hermanos, y donde cada uno puede contribuir a la edificación de sus hermanos (según 1 Corintios 14:26).
De manera parecida, muchos predicadores interpretan 1 Cor.1:10 ("... que no haya entre vosotros divisiones ...") en el sentido de que ninguno de "sus" miembros pueda abandonar "su" congregación. En esto pasan por alto el hecho de que "su" congregación ya está en división contra todas las otras denominaciones de la ciudad, por el hecho de que se reúnen aparte. El contexto de 1 Corintios 1 es el entero pueblo de Dios de toda la ciudad (1:2), y la enseñanza es justo lo contrario de lo que los predicadores denominacionales quieren decir: No deberían formarse "denominaciones" (porque eso ya es división); y ningún líder puede reclamar a otros cristianos como "sus miembros", porque los cristianos pertenecen a Cristo y a nadie más (1:12-13, 3:4-11).


Hijos del Altísimo - http://www.altisimo.net -