El avivamiento de la Calle Azusa: ¿qué pasó con su herencia?El movimiento pentecostal - al cual pertenece un gran número de iglesias en América Latina - traza sus orígenes desde el avivamiento en la Calle Azusa (Los Angeles) en 1906. Según lo que he leído hasta ahora, veo que este fue un avivamiento genuino según las pautas bíblicas. Sin embargo, me pregunto si los pentecostales actuales son los herederos legítimos de aquel avivamiento. Deseo en este artículo resaltar algunas características del avivamiento en la Calle Azusa, y hacer algunas comparaciones con el pentecostalismo actual. Por la mayor parte me estoy apoyando en el libro "Azusa Street" por Frank Bartleman, uno de los pioneros de aquel avivamiento (al lado de William Seymour quien era el pionero principal). Bartleman describe en este libro sus experiencias de primera mano, acerca del avivamiento, sus antecedentes y sus resultados. Al buscar este libro, ya me llevé la primera sorpresa. El libro de Bartleman (escrito en 1925) fue reeditado en español por la Editorial Peniel en 2006, con ocasión del centenario del avivamiento, festejado por los pentecostales alrededor del mundo entero. Pero cuando pedí este libro en una librería cristiana en 2008, no sabían nada acerca de este libro, y al parecer ni siquiera sabían a qué se refiere "Calle Azusa". Ahora quizás puedo disculparlos con el hecho de que la librería en sí no es pentecostal. Pero es la librería cristiana más grande de la ciudad y es frecuentada por muchos pastores y líderes pentecostales, puesto que no hay ninguna librería específicamente "pentecostal" aquí. Entonces me extraña que en todo este tiempo ninguno de ellos haya pedido este libro. ¿Viven los pentecostales desconectados de su historia? La esencia de un avivamiento Unos pasajes en Apocalipsis, escritos a diversas iglesias, nos hacen ver lo que es la esencia de un avivamiento: "Recuerda, por tanto, de donde
has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras..."
(Apoc.2:5) El Señor dice a las iglesias "muertas y por morir", que volvieran a lo que recibieron en el principio. Cada avivamiento en la historia comenzó con el clamor de unos discípulos desesperados por la frialdad y apostasía de la iglesia: ¡Volvamos a lo que era en el principio! ¡Volvamos a la comunión con Jesucristo que tenían los primeros discípulos! ¡Volvamos a la sencillez y la pureza de corazón de la primera iglesia! ¡Volvamos al temor a Dios que era tal que un Ananías y una Safira no pudieron quedarse con vida en medio de una iglesia santa! Así también al inicio del avivamiento de la Calle Azusa, hubo unos discípulos que clamaron: ¿Dónde está hoy el poder y la autoridad que tenían los apóstoles? ¿Dónde está la obra del Espíritu Santo que conocía la primera iglesia? ¡Volvamos a lo que era en el principio! Este avivamiento es conocido en primer lugar por la manifestación del "hablar en lenguas", que apareció a gran escala por primera vez después de muchos siglos. Pero aquellos primeros pentecostales no buscaron el hablar en lenguas como un fin en sí mismo. En primer lugar, ellos buscaron al Señor mismo. El hablar en lenguas era para ellos solamente una señal de que habían encontrado lo que buscaban: una comunión y entrega más completa al Señor. Por tanto, lo que más caracterizaba aquel avivamiento era el arrepentimiento, y un "ambiente de santidad" que no permitía la presencia de pecado alguno. De esta manera describe Bartleman las primeras reuniones en la Calle Azusa:
Cierto, el "hablar en lenguas" tenía
importancia en la Calle Azusa. Pero mucho más importante
todavía era la cruz de Cristo.
Entonces, en la Calle Azusa estaba presente lo que caracteriza cada verdadero avivamiento: una profunda convicción acerca del pecado, arrepentimiento profundo, y santidad. Y aquí ya tengo que hacer la primera observación acerca del pentecostalismo actual: ¿Dónde está esta profunda convicción y este arrepentimiento hoy en día? Cierto, todavía se predica acerca del "arrepentimiento". Pero ¿cuán profundo es? ¿No están muchas iglesias hoy contentas con un "ritual" de arrodillarse y decir "Jesús, perdóname todos mis pecados"? Esto es servir a Dios de labios, pero no de corazón. (Vea también: ¿Quieres experimentar avivamiento? y Arrepentimiento - ¿falso o verdadero?) La apostasía de un avivamiento Ningún avivamiento de la historia perduró. Aun la iglesia primitiva decayó espiritualmente dentro de pocas décadas. Hacia el final del primer siglo, el Señor tuvo que llamar al arrepentimiento a cinco de las siete iglesias a las que se dirige el libro de Apocalipsis. De manera similar, los avivamientos posteriores empezaron a enfriarse después de algún tiempo, y se alejaron de sus comienzos. El avivamiento de la Calle Azusa no es ninguna excepción en este sentido. La historia de la iglesia tiene la misma tendencia "hacia abajo" como la historia de toda la humanidad desde la caída de Adán. Solamente que el Señor renueva periódicamente Su iglesia por medio de los avivamientos. Por eso, cada generación necesita un nuevo avivamiento. Y ahora tengo que mencionar la segunda sorpresa que me llevé al leer el libro de Bartleman. La re-edición del 2006 que tengo, contiene una introducción por Vinson Synan. Esta introducción resalta la extensión del movimiento pentecostal por el mundo entero, e incluso en la iglesia católica romana (en forma del movimiento carismático). Me permito calificar esta introducción de un poco jactanciosa y medio ecumenista. Parece que esto es lo que caracteriza el pentecostalismo actual. ¡Pero este no es el espíritu del libro escrito por Bartleman! Sin duda, el señor Synan es alguien eminente en el mundo pentecostal de hoy; pero me pregunto si él realmente ha comprendido lo que Bartleman quiere decir en su libro. Lejos de jactarse de los avances del movimiento pentecostal, ¡Bartleman lamenta - apenas veinte años después del avivamiento - la apostasía de este movimiento que él mismo ayudó a fundar! Sí, en varios pasajes de su libro, Bartleman usa explícitamente el término "apostasía" para caracterizar el movimiento pentecostal de 1925. El hace el esfuerzo de describir la historia del avivamiento, para recordar a los pentecostales de sus propios comienzos, y para exhortarlos a que volviesen a estos comienzos, porque se habían apartado de ellos. Esta exhortación es todavía más importante hoy que en 1925. Veamos de qué manera percibe Bartleman esta apostasía. "Calle Azusa" no estaba afanada por números y crecimiento. Uno de los síntomas de apostasía, según Bartleman, es exactamente este afán y esta jactancia por el crecimiento númerico, que aparece en la introducción añadida a la re-edición de su libro. Bartleman dice:
¡Escuchen, iglesias pentecostales, lo que dice vuestro propio pionero! En la Calle Azusa no existía el "evangelio de la prosperidad". Bartleman no menciona el "evangelio de la prosperidad" en su libro, porque éste todavía no existía en su tiempo. Pero si él estuviera vivo en nuestros tiempos y escuchara lo que se predica en muchas iglesias, seguramente lo denunciaría también como "apostasía". El mismo Bartleman vivía toda su vida en extrema pobreza. Bartleman escribe acerca de su ministerio poco antes de que comenzara el avivamiento:
Los actuales predicadores de la prosperidad dirían quizás que Bartleman no vivía en la plenitud de la fe. Pero el hecho es, que del ministerio de Bartleman surgió un avivamiento genuino, mientras los predicadores actuales tienen a lo máximo una imitación de avivamiento. "Calle Azusa" no buscaba ser reconocida por la sociedad, ni por las iglesias. Los inicios del avivamiento eran marcados por una profunda humildad. No se hacían distinciones de clase ni de raza. Fue una de las primeras comuniones cristianas en los Estados Unidos donde blancos y negros se mezclaron como iguales, y esto se manifestaba también en el liderazgo (puesto que Seymour era negro y Bartleman era blanco). Igualmente, los pioneros de este avivamiento no buscaban ser reconocidos por la sociedad, ni por los líderes eclesiásticos. Al contrario, ellos tomaron en serio lo que dice en Hebreos 13:12-13: "Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio..." El "campamento", en este contexto, se refiere al "campamento de Israel", o sea, aquellos que se identifican como "pueblo de Dios". El mismo Señor Jesús fue expulsado y condenado por los líderes religiosos de su tiempo. De la misma manera, los pioneros de un avivamiento tienen que estar dispuestos a ser expulsados y condenados por los líderes de las iglesias, y a "salir fuera del campamento" de la cristiandad. Y no deben tener la ambición de convertirse en "líderes religiosos" ellos mismos. Este es exactamente el espíritu que se expresa en este párrafo de Bartleman acerca de los inicios del avivamiento:
Pero hoy en día, el movimiento pentecostal a su vez se ha convertido en una multitud de nuevas "instituciones eclesiásticas". Por tanto me pregunto, si Dios desea enviar un nuevo avivamiento hoy en día, ¿no tendrá que buscar El a Su pueblo dispuesto AFUERA de las instituciones del pentecostalismo actual? Antes del avivamiento, se anunciaba el juicio de Dios. En abril de 1906, un gran terremoto destruyó la ciudad de San Francisco. Frank Bartleman vio en ello claramente la voz de Dios que llamaba al arrepentimiento. Pero para su asombro y desilusión, los otros pastores solo intentaron tranquilizar a sus oyentes. No eran muy diferentes de muchos pastores actuales que enseñan que "Dios no castiga", y que los terremotos, los tsunamis, el SIDA, etc, no tienen nada que ver con el juicio de Dios. Bartleman no pensaba de esta manera. Veremos unos extractos de su propia descripción:
El tratado que imprimió Bartleman consistía casi completamente en citas bíblicas, comprobando que los terremotos son un juicio de Dios. Luchando contra grandes resistencias y obstáculos, imprimió y distribuyó dentro de pocas semanas más de cien mil ejemplares de este tratado. Este mensaje produjo mucha convicción del pecado. Fue uno de los factores decisivos para que comenzara el avivamiento. ¿Cómo piensan los pentecostales actuales? Según veo, la gran mayoría de ellos prefieren profecías de bendición, de éxito y prosperidad; y este es el mensaje que sus pastores y profetas predican. Sé de un solo predicador pentecostal prominente que todavía se atreve a anunciar el juicio de Dios - David Wilkerson -, y él ha perdido mucha popularidad exactamente por este mensaje. Temo que Frank Bartleman no sería bienvenido en los círculos pentecostales de la actualidad. El avivamiento de la Calle Azusa dependía del Espíritu Santo, no de líderes humanos. Aunque William Seymour era generalmente reconocido como el "líder" del avivamiento, él raras veces "lideraba" a la manera de los pastores actuales. La siguiente curiosidad es relatada por casi todos los autores que escriben acerca del avivamiento: Durante las reuniones en la Calle Azusa, Seymour solía tener delante de sí dos cajas de zapatos vacías, una sobre otra, ponía su cabeza en la caja superior, y pasaba casi todo el tiempo orando así, en vez de "dirigir" la reunión. Por mientras, el Espíritu Santo se encargaba de dirigir la reunión, "repartiendo a cada uno como él quiere" (1 Cor.12:11). Así lo describe Bartleman:
El contraste con las iglesias actuales es obvio. En el avivamiento, cada hermano podía ministrar, según el Espíritu Santo le daba. No había ninguna distinción entre "clérigos" y "laicos", "pastores" y "miembros comunes". (Ni siquiera existía algo como una "membresía" oficial.) Esta distinción que hacen las iglesias actuales, es otra de las cosas que Bartleman califica de "apostasía". En el avivamiento se reconocía que el Espíritu Santo podía usar a cualquier hermano, según 1 Cor.14:26: "¿Cómo es entonces, hermanos? Cuando se reúnen, cada uno de ustedes tiene una canción, tiene una enseñanza, tiene una revelación, tiene un lenguaje, tiene una interpretación; todo suceda para edificación." El cambio histórico más importante que trajo "Calle Azusa", sin duda, fue el nuevo reconocimiento de los dones del Espíritu Santo; especialmente los dones más "llamativos" como hablar en lenguas, profecía y sanidad. Esto es lo que hasta hoy caracteriza el movimiento pentecostal y carismático. Pero veo una diferencia importante en la forma como fueron usados estos dones. En el avivamiento de la Calle Azusa, era el entero "cuerpo de Cristo" que usaba estos dones para la edificación mutua. Pero en las iglesias pentecostales actuales ya no veo esto. La "ministración" está ahora completamente centrada en el "pastor". Aun si hay p.ej. profecía, se ejerce exclusivamente por aquellas pocas personas que son "oficialmente reconocidas" como "profetas" etc. Ya no veo al "cuerpo entero" ministrando. Están desapareciendo aquellas pocas iglesias donde un "miembro común" puede levantarse y dar una palabra de exhortación, enseñanza o profecía, sin tener una "autorización especial" por el pastor. A lo máximo he visto esto en unos grupos informales en el marco de obras o misiones interdenominacionales o "para-eclesiásticas" - aquellas organizaciones que son despreciadas por las iglesias denominacionales porque las consideran una competencia "fuera del orden". Bartleman cuenta incluso que los pastores eran los que tenían las mayores dificultades de entrar al avivamiento. El Espíritu Santo traía a la luz su vacío interior, su vanidad y su pobreza espiritual que solían esconder detrás de sus sermones elaborados:
Con esto, dudo que los pastores actuales se
hubieran sentido bien en el avivamiento de la Calle Azusa... | ||
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Dios mismo hacía el "llamado" a la conversión. Esto está muy en la línea de los avivamientos antiguos con Jonatan Edwards, George Whitefield, John Wesley, Charles Finney, y muchos otros. Estos predicadores predicaban sermones muy fuertes, pero confiaban en que Dios mismo iba a obrar la convicción del pecado, y que entonces las personas iban a buscar a Dios por sí mismos y encontrarle. Edwards pedía a sus oyentes que vinieran a testificar después de alcanzar la seguridad de que habían sido salvos; y Finney les ofrecía un lugar donde podían orar y buscar a Dios y recibir consejería si lo deseaban. Pero ninguno de ellos insinuaba que uno podía ser salvo con un ritual de "venir adelante" o de "decir una oración de entrega". Así fue también el avivamiento de la Calle Azusa, según el relato de Bartleman que cité más arriba.
Entonces, obviamente, no existía esta manipulación que se observa en muchas campañas evangelísticas actuales: "Ven adelante ahora, ahora es la hora de la salvación..." "Siento que hay una unción especial de Dios en este lugar para los que vienen adelante ahora..." etc. etc. La obra de Dios no necesita ser "reforzada" con manipulaciones humanas. No existía el autoritarismo en la Calle Azusa. Vuelvo a citar del relato de Bartleman:
Más tarde dice también:
El avivamiento de la Calle Azusa era "anti-autoritario" (en el sentido más positivo de la palabra). Los líderes no exigían "sumisión" y no se enseñoreaban de sus hermanos. Eran fieles a las palabras del apóstol Pedro: "Apacienten el rebaño de Dios que está entre ustedes, cuidando de él, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no enseñoreándose de los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos del rebaño." (1 Pedro 5:2-3) Más tarde, el movimiento pentecostal empezó a caer en el "pastorismo" y el autoritarismo. Este es otro punto que Bartleman llama "apostasía":
Esto fue en 1925. ¿Y qué diríamos de los tiempos que seguían? Durante los últimos treinta o cuarenta años, las falsas enseñanzas autoritarias de la "cobertura espiritual" y de la "sumisión bajo el pastor" han invadido a las iglesias pentecostales, más que a las otras denominaciones. Hoy se considera que un pastor es "más ungido", cuanto más autoritario es. Esto es completamente opuesto al espíritu de los pioneros pentecostales. El avivamiento de la Calle Azusa no tenía formas institucionales. Así como el Espíritu Santo dirigía las reuniones, El también dirigía todos los demás asuntos. Por eso no era necesario que el avivamiento fuera "organizado" de manera institucional, por lo menos no al inicio. Bartleman ve la raíz de la apostasía del movimiento en el "organizarse":
Por supuesto, cada grupo de personas necesita
"organización" en el sentido de hacer acuerdos mutuos,
comprometerse para ciertas actividades, reuniones, etc. De allí
es quizás no tan correcto cuando Bartleman dice que el
"organizarse" es pecado. Pero lo que él relata aquí,
tiene que ver con convertirse en una "institución". Y
este es efectivamente un peligro para cada avivamiento: Bartleman describe de la siguiente manera la situación algunos años después del avivamiento:
Con esto, las iglesias pentecostales empezaron también a volverse tradicionalistas y "costumbristas" como todas las otras:
La controversia acerca de la santidad Como ya vimos, buscar la santidad era algo de lo más importante para los primeros pentecostales. Aquí otra cita de Bartleman al respecto:
Pero con el tiempo surgió una controversia, la única controversia que logró dividir el movimiento pentecostal en sus primeros años. Un autor metodista, Edmundo W.Robb, la describe de esta forma:
Según las explicaciones de Robb, el movimiento de la santidad tenía sus raíces en las enseñanzas de John Wesley, pero llevó estas enseñanzas a unos extremos que ya no estaban en el sentido de Wesley:
Frank Bartleman, en cambio, se puso del lado de Durham y lo describe desde una perspectiva muy diferente:
- No tengo más fuentes acerca de esta controversia, de manera que no puedo emitir una opinión definitiva. Desafortunadamente, en este asunto de la santificación y de entender correctamente la ley y la gracia, es muy fácil caer en uno de los dos extremos: la "gracia barata" y el liberalismo por un lado, y el legalismo y perfeccionismo por el otro lado. Y a menudo, los que se dan cuenta del error de uno de estos extremos, caen en el otro. Y aun los que tienen el entendimiento correcto y equilibrado, a menudo son malentendidos por los demás. Así es bien posible que Durham tenía un punto de vista equilibrado, pero que su mensaje fue malentendido y llevado a un extremo por algunos de sus simpatizantes. Lo que es indisputable, es que el avivamiento pentecostal tenía sus raíces en el movimiento de la santidad, y que en sus inicios el 'bautismo del Espíritu Santo' estaba estrechamente ligado a la santificación. Se buscaba, no en primer lugar una "manifestación del Espíritu", sino la santificación y una unión más cercana con Jesucristo. Todos los pioneros del pentecostalismo dieron mucha importancia a la santidad - incluso Durham, según el relato de Bartleman. No existía esta búsqueda por manifestaciones cada vez más extraordinarias y más extrañas, que se observa en muchas iglesias actuales. En otro lugar escribe Bartleman:
Conclusión Hemos visto como Dios respondió al clamor de los
pioneros pentecostales. Por un breve tiempo - uno o dos años de
avivamiento -, volvieron el amor, la pureza y el poder de la
primera iglesia de Jesús. Esto fue suficiente para originar un
movimiento que iba a extenderse por el mundo entero; igual como
Pablo y sus pocos compañeros eran capaces de "trastornar el
mundo entero" (Hechos 17:6). ¿La conclusión? - El movimiento pentecostal tiene hoy la misma necesidad como todas las iglesias: volver "a lo que era en el principio". Al comparar la situación actual con el avivamiento de la Calle Azusa, resaltan las diferencias, y la necesidad se ve claramente. Aun más claramente lo vemos si hacemos la comparación con la iglesia original (lo que he hecho en otro lugar.) El Nuevo Testamento - y especialmente el libro de Hechos - pinta un cuadro claro de cómo era la primera iglesia. Volver allá era el anhelo de los pioneros pentecostales; salir de las ataduras de un sistema eclesiástico institucionalizado, y volver a lo que era la primera iglesia. Esto mismo debería ser el anhelo del pueblo de Dios hoy.
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